miércoles, agosto 12, 2009

LAS REGLAS DE JARMUSCH


Leyendo la revista MIRADAS (de la Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, Cuba, amigos míos) me entero de una curiosa lista de reglas para hacer cine, que, viniendo del politicamente incorrecto Jim Jarmusch, esta lista de reglas no podría ser otra cosa que un listado de "anti-reglas".

Las reglas de oro
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escrito por Jim Jarmusch

REGLA No. 1: No hay reglas. Hay tantas maneras de hacer una película como cineastas potenciales. Es una forma abierta. Como sea, yo personalmente no sería capaz de decirle a nadie qué hacer o cómo hacer algo. Para mí es como decirle a alguien cuáles deberían ser sus creencias religiosas. A la mierda. Eso va en contra de mi filosofía personal - esto es más un código que una serie de reglas. Por lo tanto, olvídate de las "reglas" que estás leyendo en este momento y considéralas más bien simples notas para mí mismo. Uno debería hacer sus propias "notas" porque no hay una única forma de hacer nada. Si alguien te dice que hay una única forma, su forma, aléjate de él tan rápido como puedas, tanto física como filosóficamente.

REGLA No. 2: No te dejes agarrar de esos hijos de puta. Ellos no pueden ni ayudarte ni dejar de ayudarte, pero sí pueden detenerte. La gente que financia películas, distribuye películas, promueve películas y exhibe películas no son cineastas. No están interesados en permitir que los cineastas definan y dicten la forma en que hacen sus cosas, así que los cineastas no debemos tener ningún interés en permitirles dictar la forma en que se hace una película. Carga un arma si es necesario.

Además, evita a los diletantes a toda costa. Siempre hay personas por ahí que sólo quieren meterse a hacer cine para volverse ricas, para volverse famosas o para tener sexo. Generalmente saben tanto de cómo hacer cine como George W. Bush de combate cuerpo a cuerpo.

REGLA No. 3: La producción está ahí para servir a la película. La película no está ahí para servir a la producción. Desafortunadamente en el mundo del cine esto se da casi universalmente al revés. La película no se hace para servir al presupuesto, al cronograma o a las hojas de vida de los involucrados. A los cineastas que no entienden esto deberían colgarlos de los tobillos y preguntarles por qué de pronto el cielo está para abajo.

REGLA No. 4: El cine es un proceso de colaboración. Tienes la oportunidad de trabajar con otros cuyas mentes e ideas pueden ser más fuertes que las tuyas. Asegúrate de que se mantengan enfocados en su propia función y no en el trabajo de alguien más, o será un desastre. Pero trata a todos tus colaboradores como iguales y con respeto. Un asistente de producción que está deteniendo el tráfico para que el equipo técnico pueda rodar un plano no es menos importante que los actores en escena, el director de fotografía, el director de arte o el director. Las jerarquías son para aquellos cuyos egos están inflados o fuera de control o para la gente que está en el ejército. Aquellos con los que eliges colaborar, si escoges bien, pueden elevar la calidad y el contenido de tu película a un nivel mucho más alto de lo que cualquiera hubiera podido imaginarse por sí solo. Si no quieres trabajar con otras personas pinta un cuadro o escribe un libro (y si quieres ser un maldito dictador parece que por estos días lo único que hay que hacer es meterse a la política...).

REGLA No. 5: Nada es original. Roba de cualquier sitio que te llene de inspiración o alimente tu imaginación. Devora películas viejas, películas nuevas, música, libros, pinturas, fotografías, poemas, sueños, conversaciones intrascendentes, arquitectura, puentes, señales de tránsito, árboles, nubes, ríos, luces y sombras. Selecciona para robar solamente aquellas cosas que le hablen directamente a tu alma. Si lo haces, tu trabajo (y tu robo) será auténtico. La autenticidad es invaluable; la originalidad no existe. Y no te preocupes en ocultar tu robo - celébralo si hace falta. En cualquier caso recuerda siempre lo que dijo Jean-Luc Godard: "De lo que se trata no es de dónde tomas las cosas, sino de a dónde las llevas".

jueves, mayo 07, 2009

Nebbia


Me prometí volver a la poesía de Robert Desnos luego de que descubriera unos versos suyos en una película: Tanto soñé contigo que seguramente ya no podré despertar. Ocurrió hace varias noches. Me hallaba desanimado en mi habitación, me molestaba el silencio que empezaba a crecer en los rincones, temía otra noche de insomnio y le pedí a la enfermera-institutriz que me ayudara a poner una película. Ella me preguntó si deseaba ver alguna en especial, pues había cientos de títulos para elegir. Me sentí absolutamente desconsolado al no hallar ninguna respuesta concreta. Miraba el interior del alto armario con las portezuelas abiertas, las películas de Nebbia en los anaqueles exhibiéndose alineadas, sentía que los ojos se me nublaban de lágrimas… Recordé la concentración de su rostro iluminado por el televisor, la forma en que ladeaba la cabeza buscando cierto ángulo, su dedo índice curvado entre sus dientes en determinadas escenas, sus brazos entrelazados al mío, sus interjecciones y suspiros… Inocentemente había caído víctima de mi propia crueldad cuando eso era lo que menos necesitaba. Le indiqué que cerrase las portezuelas del armario, y que pusiera cualquier película de las que estaban a un lado del televisor. La enfermera-institutriz me acomodó las almohadas en la espalda, me acercó a la mano el control remoto y al ver los primeros créditos en la pantalla, abandonó la habitación advirtiéndome que volvería más tarde para suministrarme las medicinas. Cabeceaba mientras veía algunas escenas, una joven pareja andando de la mano por una calle en pendiente que pensé era el Barrio Latino de París. Incluso recuerdo haberme quedado dormido por un momento casi a la mitad, oyendo tan solo la voz en francés del joven protagonista enamorado, quien recorría en calma el interior de un departamento amoblado con austeridad, cruzando con nostalgia los umbrales, buscando no a su amada que sabía muerta, sino intentando reconstruir su presencia a través de los recuerdos, quizás reconfortarse con su olor, preservarla por la huella de su tacto en los objetos, ese matiz me atrapó de inmediato. Sus pensamientos enmudecieron por un instante mientras apoyaba una mano en el pomo de la cerradura, dudando si abrir esa puerta, o no. Comprendí entonces que se trataba de la habitación que ambos habían compartido, y que hacía un tiempo estaba vacía. Al penetrar en ella, percibimos el ambiente flotando en una luminosidad acuosa contenida por el cortinaje cerrado, de inmediato nos fijamos en un mediano crucifijo adherido a la pared que resguarda la cabecera de la cama, casi en medio de ese paño y a un paso de la ventana, la cámara nos conduce a aquel lecho rectangular protegido por un cobertor posiblemente azul aunque de apariencia grisácea, con sabanas blancas de festones doblados hacia el exterior, es una cama de dos plazas, intacta y triste, con cierta naturalidad recorremos el decorado de los muros en papel tapiz estampado de figuras ensortijadas, barrocas, algo desgastado y flojo, llegamos sin ninguna prisa a una de las esquinas donde reposa una lámpara de pie con el capuchón torcido, nos acompaña el murmullo cadencioso de un grifo averiado, fijamos entonces nuestra atención en esa puerta interior, la del baño, entornada, asumirla así incrementa la no-presencia de la mujer, pero nuestro encuadre es caprichoso y nos arrastra sutilmente a unas bastas de gabardina oscura derramadas sobre zapatos de cuero grueso a pasadores, tres pasos rechinan con tiento sobre el piso de madera, el hombre se detiene, consigue abrir, inseguro, una puerta algo trabada del robusto guardarropa de dos cuerpos, recorre con el dorso de la mano el hombro de los pocos vestidos allí dispuestos sobre colgadores, uno a uno, reconociéndolos quizás, o agradeciéndoles, nuestra mirada lo deja hacer y cruza la ventana con parsimonia para regresar a la cama, la cabecera de barrotes brillantes y redondeados, los almohadones desmayados con vigor, un velador desnudo y estéril, nos alejamos sin motivo alguno y nuestra perspectiva crece, en ella encaja el hombre de traje oscuro en toda su dimensión, alto, delgado, de espaldas a nosotros y a contraluz, de pie al centro de la habitación, distinguimos su perfil recortado y oscuro, un mechón de cabello le baja por los ojos, sin embargo adivinamos su mirada, el espejo donde reverbera la tarde; el grifo continúa perdiendo agua, lo oímos intermitente todavía aunque demorado por los acordes de un grueso piano irrumpiendo como si subiera a hurtadillas por una escalera vigilada, el hombre, cual si el piano se lo ordenase, camina pausado hacia la ventana, descorre parcialmente la cortina con un brazo y sostiene una abertura blanca y triangular, mira hacia abajo, la calle, mientras que nosotros, sin perderlo de vista, retrocedemos hacia el ingreso, quedan sólo él y la ventana que lo ennegrece, nos detenemos con suavidad bajo el umbral de la puerta del dormitorio al oír la voz apagada y varonil que dice en francés, quizás pensando que nadie lo oye, o justamente lo dice porque sabe que lo está oyendo la mujer que suele ver en el espejo: “Tanto soñé contigo, caminé tanto, hablé tanto, tanto amé tu sombra, que ya nada me queda de ti. Sólo me queda ser la sombra entre las sombras, ser cien veces más sombra que la sombra, ser la sombra que retornará y retornará siempre a tu soleada vida”. Después de esa línea introspectiva, aquel poema encerrado en esa habitación, no pude terminar de ver la película a pesar que lo deseaba, pues volví a retrocederla y a repetir una y otra vez aquel fragmento hasta memorizar los versos. Finalmente anoté en una hoja suelta el nombre de la película y el del director, me recosté, y viendo el lado vacío de mi cama, soñé hasta el amanecer.

miércoles, abril 29, 2009

Ishiguro en corto

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Leyendo la revista cultural “Ñ” me entero de una noticia muy grata para quienes gustamos del imaginario y la prosa de Kazuo Ishiguro, escritor británico de origen japonés. Se trata de su próximo y primer libro de cuentos: “Nocturnos: Cinco historias de música y anochecer”: Son cuentos cortos, pero no quiero que se publiquen por separado, divididos. Creo que no es algo muy razonable por mi parte porque seguramente funcionarían bien solos, pero siempre he pensado en ellos como formando parte de un mismo libro. Es una obra de ficción que resulta estar dividida en cinco movimientos. Pero eso no es todo. A los que también nos entusiasman las bellas formas del fracaso, la sólida perfección de lo invisible, es decir, todo lo que huela a Bartleby (y creo que Vila-Matas lo anotará en su momento en Dietario Voluble), nos han soltado un dulce: Uno de los cuentos, según adelanta The Guardian, tiene como protagonista a una norteamericana que pretende ser virtuosa del violonchelo. La mujer traba amistad con un joven violonchelista húngaro que se gana la vida tocando en cafés y al que aquélla da clase diariamente con la mayor seriedad e intensidad del mundo.
Un día, el joven se pregunta por qué su tutora no tiene un violonchelo, hasta que descubre por qué: En realidad no sabe tocar ese instrumento. Estaba tan convencida de su genio musical que creía que ningún profesor la satisfaría, por lo que, en lugar de correr el riesgo de que sus extraordinarias dotes quedasen empeñadas por alguna mínima imperfección, prefirió dejarlas sin realizar.


¿Será por eso que he postergado tantas cosas en mi vida? No, obvio que no. Quizás podamos reconocer en "Nocturnos" algunas de las maravillas de "Un artista del mundo flotante" de Ishiguro, aunque con el genio de la violonchenista sin violonchelo, ya tengo bastante.

lunes, abril 06, 2009

El verdadero Schindler

Una de las décadas inolvidables del cine moderno (y una de mis favoritas) es la década de los noventas debido a memorables películas de culto, convertidas ya clásicas por diversos motivos. Cómo olvidar al doctor Hannibal Lecter interpretado por un insuperable Anthony Hopkins en “El Silencio de los inocentes” (1991), a Williams Wallace encarnado por Mel Gibson en “Corazón Valiente” (1995), a Nicholas Cage enchamarrado en piel de serpiente como el psicópata enamorado Sailor Ripley enfrentado a Boby Perú en “Corazón Salvaje” de David Lynch (1990), a Keanu Reeves vestido de gabardina y gafas negras luchando en un paralelo mundo de pensamientos y sistemas de computación llamado “La Matrix” en 1999 como El Elegido: el hacker llamado Neo, y así una mediana y sustanciosa lista de películas. Y de ella, quizás una de las mejores, “La Lista de Schindler”, ganadora indiscutible de casi todos los premios de La Academia en 1993, interpretada por Lian Neeson en el papel estelar del empresario industrial naci Oskar Schindler, quien empleaba judíos en su fábrica como pretexto para salvarlos del holocausto. Esta producción dirigida por Steven Spielberg en 1993 está basada en una novela de Thomas Keneally llamada “El Arca de Schindler”. En la vida real Schindler salvó del exterminio a casi un millón de judíos durante el holocausto naci el siglo pasado. Hoy el diario El País de España da cuenta del hallazgo del original de una lista perteneciente a Schindler, redactada sobre el final de la Segunda Guerra Mundial, en la que se encuentra cientos de posibles sobrevivientes de entonces. Son trece páginas de papel frágil y amarillento que contienen los nombres y las nacionalidades de 801 judíos. Es el documento que ayudó a centenares de trabajadores judíos a escapar de los campos de exterminio durante la Segunda Guerra Mundial. Casi setenta años después, un investigador sostiene haber localizado la lista en una biblioteca de Sydney, entre las notas de trabajo del escritor Thomas Keneally, autor de "Schindler's ark”. (...) La lista fue mecanografiada a toda prisa el 18 de abril de 1945, durante los últimos compases de la Segunda Guerra Mundial, y compilada por Oskar Schindler, poderoso industrial alemán con carnet del partido nazi. Me pregunto qué otros papeles vinculados con aquella historia serán descubiertos y que pudieran interesar a Spielberg como material cinematográfico. Acaso ficcionar hallazgos que desaten otras historias, y que incluso pudieran corregir la Historia misma. Nadie lo sabe. Aunque lo más probable es que Spielberg se manifieste al respecto del hallazgo en estos días.

martes, marzo 03, 2009

El Rey Pálido

Haberme perdido a David Foster Wallace, es decir, no haber leído en su momento “La Broma Infinita”, es de esos pesares que llevaré como un karma en mi vida. ¿Será que nunca es tarde para leerse un libro de 1100 páginas y otras 100 más de notas en estos días de locos? Quizás. Aunque de los "extensos" tengo en fila, por ejemplo, 2666 de Roberto Bolaño, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo de Murakami y Miles Davis: The Definitive Biography (en castellano) de Ian Carr, por así decirlo, bajo promesa. En fin. Esto viene a colación porque siempre me ha causado asombro aquella resaca de “culto” que deja la muerte por mano propia sobre el que en vida fue un autor, y más todavía, sobre su obra. Leyendo The Guardian me entero de que van a publicar una novela inacabada e inédita del suicida Foster Wallace en 2010. Dice un párrafo (la traducción es mía): Las 200 o más páginas de El Rey Pálido fueron encontradas dos meses después de la muerte de Wallace por su esposa, Karen Green, mientras ordenaba el garaje donde Wallace trabajó. La historia del libro está ambientada en una oficina fiscal norteamericana y destaca la vida de dos agentes de la Hacienda Pública, quienes intentan superar el tedio de sus empleos. Así mismo, un extracto del manuscrito ha sido publicado esta semana en el New Yorker. Aquí la nota completa, y a esperar por más “hallazgos” bajo la alfombra.

lunes, marzo 02, 2009

Vila-Matas al cine

El cazador de "bartlebys" y confeso apasionado de Walser, Enrique Vila-Matas, verá su novela El viaje vertical adaptada al cine. La nota aparecida en El País el pasado fin de semana así lo confirma: La directora Ona Planas, forjada en la publicidad y el cortometraje, debuta en el largometraje llevando a la pantalla, por primera vez, el mundo del escritor. La película, homónima al libro de Vila-Matas, cuenta con Fermí Reixach y Jeannine Mestre en los papeles principales. Rodada en Barcelona, Sevilla, Cádiz y Mallorca, está producida por Mallerich Films, Miramar Producción y Jaleo Film, y cuenta con la participación de las televisiones autonómicas de Cataluña, Baleares y Andalucía. La tv-movie ha sido seleccionada para participar en la selección oficial del Festival de cine de Las Palmas de Gran Canaria.

Vila-Matas es uno de mis escritores preferidos no solo porque estamos hermanados en el culto a Robert Walser y a lo "invisible", sino porque su poética consigue despertar aquello que suele pasar desapercibido: el triunfo de lo simple y lo cotidiano en la naturaleza humana. El viaje vertical consiguió en 2001 uno de los más prestigiosos premios de novela en lengua castellana: el Rómulo Gallegos (antes obtenido por Mario Vargas LLosa, Sergio Pitol y Roberto Bolaño). El episodio que desata la historia de la novela (una travesía metafísica y geográfica a su vez) y la novela misma, nos es narrado por un personaje que cede su protagonismo a una persona-fantasma, convertido finalmente en el protagonista principal, Federico Mayol, quien "durante siete sesiones intensivas, fue reconstruyendo para mí la historia de su exilio". Como un tributo a Bartleby, el escribiente de Melville y a Wakefield de Nataliel Hawthorne, el “viaje vertical” de Federico Mayol empieza al día siguiente de celebradas sus bodas de oro con Julia, su esposa, "que estaba pelando guisantes en la cocina bañada por la luz", y le dice que le gustaría que se fuera de su lado porque "quiero saber quién soy, lo necesito". Así desaparecen "más de cincuenta años de dulzura y docilidad". Esperemos que sea bueno el debut como directora de Ona Planas y que su primer filme, basado en uno de los libros más leídos de Vila-Matas, eluda el hechizo de terca invisibilidad y extinción que rodea a los personajes del escritor catalán.

viernes, febrero 27, 2009

Un Google para cinéfilos

Una idea estupenda. Leyendo la contra del diario Gestión de hoy, me entero de que el Consejo de Cine del Reino Unido ha lanzado un buscador de películas gratuito cuya finalidad es ayudar a los cinéfilos británicos a encontrar sus películas favoritas. El sitio de Internet www.FindAnyFilm.com es gratuito y contiene archivos con más de 30,000 películas, o alrededor de siete años de exposición, que son presentadas en 20 géneros y más de 60 idiomas. Uno se lanza a la caza de un film o un autor, y la página WEB nos indica si está disponible en cine, DVD (obvio, en tiendas del Reino Unido) o en algún formato para descarga por Internet (esto es lo que interesa). Incluso contiene alternativas de notificación que dan cuenta del momento en que la cinta buscada aparece disponible en el formato deseado, en caso no lo estuviera aún. Aunque el sitio todavía anda “abasteciéndose”, no deja de ser interesante. Si no tiene la película seleccionada, remite a otras producciones semejantes, catalogadas por género y estilo. Por ejemplo, yo no tuve suerte de encontrar nada de Norman McLaren (emparentado en propuesta con mi querido Jan Svankmajer). El fotograma que ilustra este post corresponde a "Vecinos" de McLaren, quien dijo: Empecé a tener visiones de algo al ritmo de la música, de formas que se movían. Luego me di cuenta de que quizás el cine fuera el medio para crear formas que se movieran según la música. Eso es lo que me llevó a la realización de películas. Cuando volví de China pensé que me interesaba hacer una película utilizando lo que yo llamaba “pixelación”. La idea de que dos vecinos empiezan siendo amigos, y de que poco a poco se van destruyendo el uno al otro. Se convierten en enemigos. Como dije antes, no hallé lo que buscaba, no obstante me saltó un mensaje donde me enteré de una compilación británica de avant-garde con películas de los años 30s, en que se incluye un corto de McLaren, “Hell Untld” (aquí en YouTube) junto al de otros autores que me han dado curiosidad: Compilation of British avant-garde films from the 1930s. Includes Len Lye's 'The Birth of the Robot', Norman McLaren's 'Hell Unltd', Arthur Elton and Edgar Anstey's 'Housing Problems', Basil Wright's 'Song of Ceylon', and Alberto Cavalcanti's 'Coal Face', as well as work by Richard Massingham, B. Vivian Braun, Humphrey Jennings, and the London Kino Group. Insistiré a menudo, tomándole el pulso a este “google” para cinéfilos. Provecho.